Cuando
era niña era muy activa y sumamente feliz, no tenía noción del tiempo y creo
que eso me permitía relajarme y tomarme el tiempo suficiente (y hasta a veces
más) para hacer todo lo que se me antojaba.
Para
mí la vida era infinita y pues, si me demoraba mucho en algo, no pasaba nada,
lo importante era disfrutarlo y tener paciencia para ver el resultado. Cosas
como pensar que estudiar o a qué dedicarme no me preocupaba ya que eran cosas que podía pensar luego.
Ahora
que soy sumamente consciente de lo rápido que pasa el tiempo, estoy en un
pánico constante, siento que estoy muy
atrasada para lo que se supone que debería ser y tener a esta edad. Me siento culpable de mis
horas de ocio, y termino paralizada, ya que con solo pensar el tiempo
que necesito invertir en ello y la posibilidad de que al final haya sido un
tiempo mal invertido, elijo no hacer nada; solo hago cosas que sé que son
correctas y sumamente necesarias.
Pero
poniéndome a pensar, al analizar-desechar las ideas que me vienen a la mente (como
hacer una lombricompostera, sembrar romero, hacer jabones, hacer mermelada,
crear un blog), termino haciendo cosas muchísimo menos importantes (ver TV,
dormir, llorar, meditar de mi triste vida). Y al final, el tiempo sigue pasando
y yo lo sigo desperdiciando.
A
diario me vienen varias ideas, algunas muy buenas, otras un poco locas, y que
por no querer desperdiciar mi valioso tiempo, y al esperar que llegue “la idea
correcta” ¡termino por no hacer nada!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario